lunes, 23 de agosto de 2010

IV Carrera Popular Cabezón de Pisuerga.


Decían que iba a ser dura, muy dura, pero creo que los 160 corredores que tomaron la salida ni se lo podían ni imaginar lo que se iba a sufrir. En parte por el calor que hizo casi 37ºC a las 19:30 y por otro lado las subidas y bajadas continuas, en resumidas palabras un verdadero rompe piernas.

José se había apuntado a la aventura, Javi no podía, ya que venia de viaje, pero nos fue a ver, se agradece. Hace un calor tremendo rodando los 37º y eso que estamos a las 19:30 de la tarde, este calor aplana a cualquier persona.

19:40, nos dan la salida en la plaza del Ayuntamiento de Cabezón, salimos unos 300 metros y a partir de ahí empieza la tortura, una subida al cerro por encima del pueblo, donde giramos varias veces para volver a bajar al pueblo y tomar la carretera hasta llegar al puente. Nos desvían a la derecha con un camino de campo y vamos paralelos al Río Pisuerga. Hasta aquí todo va bien, voy a un ritmo de 4:35, encantado de la vida, han pasado 3 kilómetros.

Al finalizar el camino nos hacen girar a la derecha y enfilamos hacia el cerro. El camino se ha estrechado tanto que ahora solo podemos ir en fila de uno, en pocos metros nos han metido una buena subida. Nos hacen entrar en un sendero a partir de aquí todo se complica, no veo nada, me dejo caer un poco para tener espacio con el corredor que me precede, cuando de repente mierda he pisado una piedra y el tobillo derecho, el maltrecho se me ha ido.

Mierda, mierda, mierda, me duele, tengo que parar, vaya mierda, me acabo de recuperar de una tendinitis otra lesión ahora no. Me va adelantando gente, necesito estirar, y golpear el tobillo en el suelo. El dolor inicial se disipado, buena señal, consigo estirar hasta que el tendón hace “crack”, Díos que alivio, no se cuanto tiempo ha podido transcurrir algún que otro minuto, pero ahora me da igual. Trato de trotar, bien nada ninguna molestia, “adelante” me digo. Engancho a un grupo de los del “Tripi”, voy con ellos subimos y bajamos constantemente como un tobogán.

Al cabo de un rato, casi 10 min o 2 kilómetros, salimos de nuevo a un camino ancho, me percato que estamos por encima del pueblo, he podido adelantar a unos 10 – 15 corredores, joer da gusto tener espacio, pasamos por el avituallamiento, bebo agua noto que estoy empapado en sudor. Mi Garmin me dice estamos en el kilómetro 7, el temido km 7.

Volvemos a salir del pueblo, para subir al cerro por un sendero, ascendemos casi 100 metros de desnivel en poco más de 800 metros brutal, todos vamos andando, no hay manera de subir corriendo, me estoy diciendo a mi mismo quien coño te manda meterte en esto, joer podrías estar ahora en la playa tomándote un helado, borro esos pensamientos de mi mente y sigo adelante, al llegar arriba respiro un par de veces y empezamos a bajar, voy pasando a gente.

Tras un kilómetro de bajada salimos a un camino rural, al final puedo correr, los primero metros me cuesta porque tengo la musculatura cargada, solo queda un kilómetro para la meta, encuentro mi ritmo, adelanto a un grupillo, al poco entramos en el pueblo queda una bajada y la entrada en la plaza, aprieto los dientes paso por meta 48:08, para 9 km, vaya mierda.

Nos dan agua, me lo bebo casi de un tirón, Javier se me acerca y me dice pero tío cuanto has tardado, mi mirada tiene que decir todo, solo logro decir “dura, muy dura” Javier. Necesito respirar, quitarme la el calor de encima, estoy realmente empapado en sudor. Al cabo de unos 10 minutos llega José. Ha terminado. Salieron 160 y llegaron 111. Transcurrido un rato y ya relajado pienso que no ha estado mal, si no hubiese sido por el tobillo, hubiera hecho una buena marca.

9 km, puesto 73 de 160, restando los retirados 111.


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